CARAVANA

Nueva caravana de migrantes se suma al movimiento en México buscando regularización

Más de 1.200 migrantes, principalmente de Venezuela, Haití y Nicaragua se dirigen a Huixtla con la esperanza de obtener documentos para transitar legalmente por México.

Desde Tapachula, en el estado sureño de Chiapas, una nueva caravana compuesta por más de 1.200 migrantes, en su mayoría venezolanos, haitianos y nicaragüenses, ha emprendido una marcha con el fin de unirse a un grupo aún mayor que busca dialogar con las autoridades migratorias mexicanas.

Este grupo, que ya alcanza casi los 8.000 integrantes, ha manifestado su determinación por conseguir documentos que les permitan un tránsito legal hacia la frontera norte con Estados Unidos.

La caravana, que partió el pasado 30 de octubre, ha recorrido aproximadamente 50 kilómetros hasta la localidad de Huixtla, donde se espera la integración de los recién llegados. Organizada desde hace un mes, la movilización responde al deseo de sus participantes de salir de la situación de estancamiento en la que se encuentran en la frontera sur de México.

Las acciones de protesta adoptadas por los migrantes, como coserse los labios y quemar piñatas representativas del titular del Instituto Nacional de Migración (INM), Francisco Garduño, reflejan la urgencia y la frustración ante la falta de respuestas institucionales. Irineo Mujica, director de Pueblos Sin Fronteras, ha enfocado esfuerzos en buscar un acercamiento con las autoridades a través de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, con la esperanza de obtener las Formas Migratorias Múltiples.

El flujo migratorio incesante hacia México ha puesto de relieve la crisis humanitaria que enfrentan los migrantes, quienes a menudo deben recurrir a rutas peligrosas y viajar sin la documentación adecuada, exponiéndose a múltiples riesgos. Mujica critica la inacción de los funcionarios del INM y solicita una atención adecuada a la crisis.

Entre los testimonios de los migrantes se encuentran historias como la de Julio Lorenzo, de Nicaragua, quien emprendió el camino buscando mejores oportunidades y huyendo de la persecución en su país, y Jonás Lamas, de Venezuela, quien tras vivir en Colombia decidió unirse a la caravana para continuar su camino en busca de un futuro más estable.

La travesía no es sencilla; este nuevo grupo debe recorrer 50 kilómetros en un día, enfrentando cansancio y la incertidumbre de su situación legal. Sin embargo, persisten movidos por la esperanza de una vida mejor y la posibilidad de trabajar y contribuir en su destino final sin ser una carga para el país anfitrión.

La situación de estos migrantes y el resultado de sus esfuerzos para la regularización serán decisivos en las próximas semanas, mientras México y la comunidad internacional observan y reaccionan ante la complejidad de este fenómeno migratorio.