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Juan Guaidó: De la presidencia interina a las aulas de Miami

Entre el exilio y la esperanza de cambio en Venezuela.

Desde las multitudinarias marchas en Caracas hasta las aulas universitarias en Miami, la figura de Juan Guaidó ha estado en el epicentro de la política venezolana durante los últimos años.

El ex presidente interino, quien asumió aquel cargo con el respaldo de Estados Unidos y varios países buscando un cambio de régimen en Venezuela, se mantiene firme en su compromiso por la libertad de su nación, aunque hoy su lucha se desarrolle desde la distancia.

«La lucha por la democracia es una maratón, no un sprint», comenta Guaidó en un tono que denota experiencia y una pizca de nostalgia por los días en los que su nombre encabezaba titulares internacionales.

Sus días en el poder interino, marcados por la esperanza de una transición política en Venezuela, pueden haber cesado, pero su ímpetu parece intacto.

Con su cabello ahora salpicado de canas prematuras, Guaidó comparte su visión sobre los próximos pasos para su país en una entrevista exclusiva con el Miami Herald.

«Nunca he oído que alguien se vaya a Miami y le salgan canas», bromea Iván Duque, ex presidente de Colombia, aludiendo al cambio físico evidente en Guaidó desde aquel enero de 2019 cuando se juramentó como presidente encargado.

Hoy, Guaidó refleja en su mirada tanto la determinación como el peso de los desafíos que ha enfrentado.

Reconoce que la disolución de su gobierno interino fue un error y que la unidad en la oposición es fundamental para enfrentar al gobierno de Maduro. «No estamos mendigando nuestros derechos, estamos luchando por ellos», afirma con convicción.

En el horizonte político de Venezuela se dibuja el 2024 como un año clave. La oposición, ahora reunificada y con María Corina Machado como la figura emergente, tiene la vista puesta en las elecciones presidenciales. Guaidó, desde su nueva posición como académico, mantiene la esperanza de que este será el año en que el cambio finalmente llegue a Venezuela.

«Maduro no va a abandonar el poder voluntariamente», subraya Guaidó, «es una dictadura». La estrategia no solo implica la movilización interna, sino también una presión internacional renovada y efectiva.