ORLOV

La voz silenciada de Oleg Orlov: Entre el activismo y la represión en Rusia

Condenado por defender la libertad, Orlov encarna la lucha contra la censura en la Rusia de Putin.

En el corazón de Moscú, el Tribunal Golovinski ha dictado una sentencia que resuena con ecos de un pasado oscuro y un presente inquietantemente similar.

Oleg Orlov, activista de 70 años y figura emblemática de la resistencia contra el autoritarismo en Rusia, ha sido condenado a dos años y seis meses de prisión. Su «delito»: un artículo crítico con el Kremlin, publicado en la prensa francesa en 2022, donde denunciaba el avance del fascismo en Rusia, algo que, tras la reciente muerte en prisión del opositor Alexei Navalny, parece no ser exageración alguna.

La Fiscalía rusa encontró en Orlov un enemigo por manifestarse contra la guerra en Ucrania y por supuestamente albergar odio contra el Ejército ruso. Esta acusación refleja una Rusia donde el disenso se paga con la libertad, y donde la justicia parece caminar de la mano de la política.

Orlov, en su última intervención antes de ser esposado y llevado por agentes encapuchados, no mostró arrepentimiento. «No me arrepiento de nada», afirmó, defendiendo su derecho a criticar el «estrangulamiento de la libertad» en su país y el accionar militar en Ucrania.

La condena de Orlov no solo es un golpe a la libertad de expresión, sino también un intento por silenciar a Memorial, la ONG de la que formaba parte y que fue disuelta por la justicia rusa. Esta organización, reconocida con el premio Nobel de la Paz en 2022, se dedicaba a preservar la memoria de la represión soviética, una tarea que hoy resulta más relevante que nunca.

Memorial ha denunciado la sentencia como un intento de acallar cualquier crítica al Estado, en un país donde, según ellos, «todo está patas arriba: la guerra es paz y los llamamientos a la paz son un crimen».

La represión en Rusia, según investigaciones del medio Proekt, ha alcanzado niveles no vistos desde la era de Stalin, con miles de personas perseguidas por sus opiniones políticas. Orlov, sin embargo, nunca quiso abandonar Rusia. «Soy más útil aquí», dijo, enfatizando la importancia de que voces críticas como la suya permanezcan en el país.

Este caso coincide con el noveno aniversario del asesinato del opositor Boris Nemtsov.