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El Papa opta por el silencio en el Domingo de Ramos: No pronuncia la homilía

En su retorno a las celebraciones públicas, el pontífice dedica un momento de silencio a la reflexión, mientras ora por las víctimas de conflictos y violencia alrededor del mundo.

En un gesto sorprendente y profundamente simbólico, el papa Francisco eligió el silencio sobre las palabras durante la celebración de la misa del Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro, marcando su primera aparición pública tras semanas de ausencia debido a complicaciones de salud.

En vez de pronunciar la homilía preparada para este día tan significativo, que conmemora la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, el Sumo Pontífice invitó a los feligreses a un minuto de reflexión silenciosa sobre el Evangelio.

Este inusual cambio en la liturgia se convierte en un poderoso mensaje de introspección y meditación, destacando la importancia de la reflexión personal en la vida espiritual, especialmente al inicio de la Semana Santa. Este acto es particularmente resonante en un momento en que el mundo enfrenta conflictos y desafíos significativos, como lo evidencian las oraciones del papa Francisco por las víctimas del reciente «cobarde atentado terrorista» en Moscú y por aquellos que sufren la guerra en Ucrania y Gaza.

El pontífice no dejó de lado su compromiso con la paz y la justicia, mencionando específicamente el asesinato de una mujer y de un niño en la comunidad de Paz de San José de Apartadó, Colombia, una tragedia que subraya la urgente necesidad de defender los derechos económicos, la paz y los derechos humanos. Estos momentos de oración y reflexión se alinean con el mensaje de Jesucristo como un «rey humilde y pacífico», enfatizando la misericordia y el perdón como los únicos caminos hacia la liberación de «la enemistad, del odio, de la violencia».

La decisión del Papa de abstenerse de pronunciar su homilía y en su lugar ofrecer un espacio para la contemplación personal es un llamado a «abrir el corazón» a Jesús, reconociendo su poder para transformar la realidad más allá de las diferencias y conflictos. En estos tiempos turbulentos, la guía espiritual del Papa Francisco resuena como un faro de esperanza y unidad, recordándonos que la paz verdadera comienza en el silencio de nuestro interior y se extiende hacia el mundo a través de nuestras acciones y oraciones.