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Rafael Poleo / Corto y Profundo

El socialismo de Padrino

En rol de líder chavista, Vladimir Padrino trata de excusar la destrucción de Venezuela perpetrada por su partido como una demolición necesaria para sobre las ruinas construir la patria socialista.

En febrero pasado fui delegado al XXV Congreso Mundial de la Internacional Socialista que se reunió en Cartagena (Colombia), lo cual pudiera sorprender a quienes por oponerme al chavismo me supongan opuesto al socialismo. Esa sorpresa sería producto de un paquete de falsas percepciones, la primera de las cuales es la de que el chavismo es socialista porque se dice tal. El chavismo es fascista típico e integral, y por eso no lo aceptaron en la Internacional Socialista, porque desde que hace un siglo el socialismo se erigió en el principal adversario global del leninismo y el stalinismo, quedó establecido que “la relación entre el socialismo, la libertad y la democracia es íntima e indisoluble”. (Walter Montenegro. “Las doctrinas Políticas”. Fondo de Cultura Económica. Años cincuenta, etc. La primera vez que cité eso fue en 1960, en mi discurso, “con El Silencio hasta las torres” como se decía entonces, en el acto conmemorativo del segundo aniversario del derrocamiento de Pérez Jiménez. Diario “El Nacional” 24-01-60).

En la Internacional Socialista hay quien piensa que a esa organización hay que cambiarle el nombre, porque el nazismo y el castrismo lo secuestraron y lo deformaron -igual que hicieron con el bolivarianismo. Bolívar hasta predijo que su obra sería destruida por gente como Chávez. (Aníbal Romero. “Venezuela: Historia y Política”. Panapo). Por eso Bolívar fusiló a Piar, quien con Boves fue el precursor del chavismo.

Esto viene al caso como un anexo al péndulo de “Zeta” el viernes, en el cual refuto lo dicho por Vladimir Padrino en su entrevista con José Vicente. Hubo allí un meollo al cual no me referí, y es que Padrino trata de justificar la destrucción de Venezuela con el cuento de que sobre las ruinas dejadas por el chavismo se construirá una patria socialista. Quizás Padrino no leyó lo que allá por 2010 un Fidel Castro de regreso comentó al periodista de la revista contestataria americana “The Atlantic”. Fidel le dijo esta perla: “El socialismo no nos ha funcionado ni a nosotros”. Pepe Mujica, otro que pudiera ser el socialista más emblemático de América junto con Fidel, advierte que “El socialismo no es una panacea (…) ni el equivalente al paraíso”. O sea, que lo pone como una referencia ética “para procurar ser mejores a conciencia”. (Pepe Mujica. “Una oveja negra al poder”. Debate). Mujica ha dicho que su mamá, una viuda de pueblo, se lo explicó mejor: “Hijo, el socialismo no es posible, porque la gente es mala”.

En el caso venezolano, el socialismo ha sido el pretexto de una banda de atracadores para robar las más grandes fortunas de este subcontinente, dejando atrás un campo devastado, “waste land” como el de Europa tras la Segunda Guerra Mundial (T. S. Elliot). Los militares, que están obligados a estudiar, pueden ver esto en las cifras que ilustran la destrucción de lo que se había construido de la Independencia a esta parte en el campamento minero que nos legaron los libertadores. Padrino no podría conversar honestamente sobre el tema frente a un interlocutor objetivo. Nada más con José Vicente, que es pana.

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Rafael Poleo

Director -Editor del diario El Nuevo País. Fundador de la Revista Zeta. Presidente del Grupo Editorial Poleo. Periodista. Analista político.

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