La cancelación de la asistencia del presidente de EE.UU. a la Cumbre de las Américas demuestra el desprecio que siente por la región y los latinoamericanos

El periodista Andrés Oppenheimer considera que la lamentable cancelación de la asistencia del presidente de Estados Unidos a la Cumbre de las Américas demuestra el desprecio que siente por la región y por los latinoamericanos. 

Por ANDRÉS OPPENHEIMER

La cancelación a último momento del viaje del presidente Trump a Perú para asistir a la Cumbre de las Américas lo convierte en el primer presidente de EEUU que no asiste a esta reunión de presidentes, y es solo el último de muchos indicios de su desdén hacia los latinos y Latinoamérica.

Los partidarios de Trump argumentan que la crisis de Siria es más importante que una reunión con los presidentes de la región. Los críticos dicen que Trump escala artificialmente la crisis de Siria para desviar la atención de la redada del FBI a las casas y oficinas de su abogado Michael Cohen en medio de las investigaciones sobre posibles actos ilícitos del presidente.

Pero la afirmación de la Casa Blanca de que Trump debe permanecer en Washington “para monitorear” la situación en Siria suena a excusa. Los presidentes de EEUU manejan crisis durante viajes al extranjero y muchas veces aprovechan el marco de las cumbres presidenciales para resaltar sus posturas sobre crisis internacionales.

Quienes se rehúsan a creer que Trump desprecia a los latinoamericanos no aceptan los hechos. Fíjense:

▪ Trump será el primer presidente de EEUU que no asistirá a la Cumbre de las Américas desde 1994, cuando se iniciaron estas cumbres.

En este caso, muchos esperaban que la presencia de Trump ayudara a producir una declaración firme contra la dictadura de Venezuela. El vicepresidente Mike Pence, quien reemplazará a Trump en la cumbre, quizá intente hacerlo, pero el mensaje que reciben los líderes latinoamericanos es que Venezuela no es una prioridad para Trump.

▪ Trump es el primer presidente de EEUU en muchos años que no ha visitado Latinoamérica en su primer año en el cargo. Los expresidentes Obama y George W. Bush hicieron sus primeros viajes al exterior como presidentes a México o Canadá.

▪ Mientras que Trump no ha visitado América Latina a pesar de estar cerca de la región, el presidente chino Xi Jinping ya hizo cuatro visitas a América Latina en cuatro años.

▪ Ni Trump, ni Pence, ni el exsecretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, han puesto un pie en la OEA, con sede en Washington. Tillerson no acudió a una reunión de cancilleres sobre Venezuela en la OEA, a pesar de que esta se halla a siete minutos en automóvil del Departamento de Estado.

▪ Trump ataca a los inmigrantes latinoamericanos, acusándolos de traer el crimen y las drogas a EEUU, a pesar de que la inmigración ilegal de América Latina no ha aumentado en los últimos diez años, y que los inmigrantes indocumentados tienen menores tasas de encarcelamiento en EEUU que los ciudadanos estadounidenses.

▪ Trump amenaza con retirarse del Acuerdo de Libre Comercio de EEUU, México y Canadá, y ya se retiró del Tratado de Asociación Transpacífico (TTP), que incluía a México, Perú y Chile.

Es cierto que el mundo no se acabará si Trump no asiste a la Cumbre de las Américas. Pero hubiera sido la ocasión perfecta para que revirtiera su imagen de arrogante y racista, y para que demostrara que le importan los vecinos de EEUU, que comprende que lo mejor para EEUU es tener un México y una América Central prósperos, y que habla en serio cuando propone trabajar con los países latinoamericanos para la restauración de la democracia en Venezuela.

Lamentablemente, Trump dejó pasar esta oportunidad y mostró una vez más su desprecio por la región.

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