El enredo político en Venezuela es secuela de la manipulación desde Cuba y la Unión Soviética durante 60 años

Por Jaime Granda

El enredo político en Venezuela es secuela de la manipulación desde Cuba y la Unión Soviética durante 60 años.

Esta semana, la periodista española Alicia Hernández, quien recibió un premio de manos del rey Felipe VI por su trabajo sobre el tráfico ilegal de gasolina en la Guajira venezolana, reveló que es difícil conseguir fuentes creíbles en Venezuela.

Eso es parte del mar de confusiones que afecta a los dirigentes de la comunidad internacional a la hora de tomar decisiones acertadas en favor de las sufridas mayorías venezolanas.

En estos momentos no se puede creer totalmente lo que dicen los voceros del gobierno, pero tampoco lo que dicen los voceros de la oposición que convive con ese gobierno.

Parece llegada la hora de aclarar muchas falsedades cultivadas hasta por mentes consideradas luminarias. Como hemos dicho en otras oportunidades, nuestras universidades públicas fueron convertidas desde los años sesenta en fuentes de elogios para el socialismo nada democrático que vendió la Unión Soviética y caló tanto en las juventudes que muchos dieron la vida en proyectos guerrilleros, urbanos y rurales.

Actores de lo que pasó en Venezuela después de la caída de Marcos Pérez Jiménez han dejado testimonios que deben ayudar para buscar la verdad sobre tantas mentiras difundidas desde entonces.

En el caso del partido Acción Democrática (AD) muchos no entienden que es una organización socialista y antiimperialista, pero fue el primer partido socialista democrático del mundo en proclamarse policlasista.

La atracción del socialismo excluyente impulsado desde la Unión Soviética a través de Cuba hizo que la juventud de AD montara tienda aparte muy temprano como fue el caso del MIR. Después AD sufrió también las divisiones del grupo ARS y el MEP.

Los convencidos de las bondades de la “revolución cubana”, ahora en revisión profunda, obviaron que el socialismo democrático es el camino. El gobierno adeco de 1960 envió pertrechos militares a Fidel en la Sierra Maestra y Rómulo Betancourt alertó después al entonces presidente de Colombia, Alberto Lleras Camargo, sobre el plan de instalar en ese país grupos guerrilleros. El mandatario colombiano aseguró que en su país no corrían ese peligro. Todavía en 2018 la guerrilla tiene en jaque a Colombia.

Por estos lares siguen dominando las campañas cargadas de intereses ajenos a la verdad y que ahora se han modernizado con las redes sociales. Pocas son las informaciones serias y así llegamos a 2018 en medio de confusiones en las que los izquierdistas del chavismo acusan al madurismo de ser de derecha y la derecha de la oposición acusa a cualquiera que trate de arreglar esto como títere de la izquierda. Ya en 1961, Enrique Tejera París recordaba: “La izquierda vocinglera combatía al gobierno… a favor de otra potencia extranjera, la combinación de la URSS con su satélite cubano”.

Al final parece verdad lo dicho esta semana por el cinco veces ministro con Hugo Chávez y ahora excluido por el madurismo, Héctor Navarro, en entrevista con PuntodeCorte.com.

Navarro cree que el madurismo es una modalidad de capitalismo salvaje que ha logrado enquistarse en el poder. La prueba más palmaria de ello es la depredación que tiene lugar -según denuncia- en el Arco Minero.

Sobre el Frente Amplio Venezuela Libre, Navarro dijo: “Esa es la parte más peligrosa. Están haciendo el juego a los que pretenden invadirnos. Actualmente hay tres derechas: la que está gobernando, la que va a las elecciones, y la que está propiciando una invasión”.

@jajogra

 

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