Imagen: Cortesía de Panorama

Chinos y rusos posicionándose para negociar fin de la crisis venezolana

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Por Alex Vallenilla

Mientras EEUU está seguro con el Esequibo, las aspiraciones de China y Rusia dependen de la AN y de ello el futuro de Maduro en el poder.

 

A propósito de los aviones rusos que llegaron a Venezuela, evento que desató una serie de especulaciones en el país, el gobierno norteamericano hizo públicos unos señalamientos, que permitieron ver que EEUU, aún tiene el control de las negociaciones que hay en cuanto al reparto de los despojos dejados por la crisis venezolana, mientras China y Rusia presionan para no perder lo que ya en esto, han invertido.

Como se ha venido informando, existe un debate entre estas potencias sobre la situación en Venezuela. Y como bien se sabe, EEUU ha logrado hacerse de las gigantescas reservas petroleras en el mar territorial de la Zona en Reclamación, a través de la compañía Exxon Mobil, que ha recibido de Guyana concesiones para la exploración sin que mediara siquiera una consulta con el legítimo dueño de estas áreas, como lo es Venezuela.

Hallados en el bloque Stabroek, al menos unos cuatro mil millones de barriles de petróleo dulce, Guyana ha llevado a Venezuela a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para obligar un juicio que le permita demostrar que el Esequibo no pertenece a los venezolanos, todo esto con apoyo de los norteamericanos y los cubanos.

Los intereses norteamericanos en esta crisis no están en peligro, dependen de la decisión de la CIJ, por lo tanto no tienen prácticamente nada qué negociar con el chavismo/madurismo o con la oposición venezolana. Situación distinta tienen los rusos y chinos, que todo lo que vienen abordando, depende que sea aprobado por la Asamblea Nacional (AN).

Auge y caída opositora

Los aviones fueron unos símbolos. Meter presión a la región. China y Rusia se han embarcado en financiar al chavismo/madurismo por casi dos décadas, sin resultados. Aunque la banca privada de EEUU, también lo ha hecho, pero ese sector está enfrentado a Donald Trump, por lo tanto para el actual presidente norteamericano en ello reside poco interés.

Es tan así, que las sanciones contra los bonos de Pdvsa, no sólo no permiten a la petrolera venezolana comerciar con los mismos, sino que afectan a los inversores de EEUU que aún tienen estos instrumentos, porque no pueden demandar pagos, renegociar o hacer canjes, dado que les está prohibido hacer algún tipo de tratos o acuerdos con estos instrumentos.

China y Rusia han hecho sendas inversiones en Venezuela. Los primeros por unos 50 mil millones de dólares, los segundos por unos 15 mil millones de dólares. Cuando la oposición gana de manera unida la AN, China se comprometió no hacer nuevos préstamos a la administración Maduro, si no estaban autorizados por el Parlamento, implícitamente dando reconocimiento legal a la instancia.

Hay que recordar la visita del diputado Julio Borges a China para entonces.

Ocurrida la debacle política opositora, que luego de la victoria de la AN, los distintos factores políticos, confiados en la victoria que obtuvieron decidieron separar sus agendas políticas, el madurismo ha logrado resistir en el poder tres años más. Esto llama la atención de los chinos, que visto que la oposición se ha disuelto, han vuelto a las conversaciones con el madurismo.

La AN: la piedra de tranca

En las aspiraciones de China está controlar mediante la privatización con capital privado de ese país, las empresas básicas, el sector eléctrico, el sector telecomunicaciones y compartir con los rusos la extracción de oro del Arco Minero. Esto último es importante resaltarlo, la alianza chino-rusa, no descansará hasta sacar la última pepita de oro del escudo guayanés, como parte de su estrategia por incrementar sus reservas de oro, en el marco de su cruzada contra el dólar en el mundo.

Rusia, que ya tiene bien adelantadas posiciones en el sector del gas, junto con España (Repsol) e Italia (ENI), también avanza en el sector petrolero, además de querer controlar lo que será la producción de gasolina una vez sea llevada definitivamente a tasa internacional.

Pero lo anterior requiere de algo esencial: que la AN apruebe. Hasta ahora todo lo que China y Rusia quieren, tiene que pasar por allí, de lo contrario, ante los ojos del mundo sería todo ilegal mientras Trump saca ventaja a Putin y Xi Jinping, porque él no tiene ese problema, por lo menos hasta ahora, con que la CIJ falle a favor de Guyana, le mostraría al mundo que le quitan a Venezuela el Esequibo, legalmente.

Allí está la angustia de Putin y Xi Jinping con Nicolás Maduro. A éste le han exigido que debe liberar los presos políticos, para bajar la tensión política interna; que debe eliminar el control de cambios, porque los chinos y rusos necesitan una tasa flotante para instalar sus compañías en Venezuela; que debe aumentar la gasolina a tasa internacional para poder producir de manera rentable, además así cumplen con una de las exigencias de Trump.

Las exigencias de chinos y rusos tendrían resultados que no gustan al sector del chavismo radical, que internamente le hace frente al madurismo en una guerra silenciosa, de la que ya muchos dan cuenta. Los chinos y rusos buscan que vuelva la estabilidad al país, la moderación, de allí que en las últimas horas se ha dejado saber que la juramentación del 10 de enero, de Nicolás Maduro, no sería en la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), sino en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

Occidente promueve el no reconocimiento de Maduro y en ello la AN juega un papel fundamental. Los chinos y rusos promoverán el reconocimiento de éste, por lo que no conviene a estos factores que la juramentación se dé en la ANC.

China y Rusia promueven también cambios económicos esenciales. Maduro se ha estado reuniendo con empresarios venezolanos a puerta cerrada en Fuerte Tiuna, donde ha dicho que no habrá más expropiaciones, que esa etapa ha terminado. Aunado a ello, en las últimas semanas han detenido a dirigentes sindicales que apoyaron las expropiaciones de las empresas básicas.

Finalmente, si Maduro no cumple o no agiliza el viraje que exigen esos países, no habrá inversiones y habrá hecho que sus aliados queden derrotados ante Trump, en ese pulso internacional que hay en Venezuela.

@alexvallenilla (14/12/2)