«Borrell, un escollo en la solución de la crisis venezolana»

Por J. GERSON REVANALES M

La Misión Electoral enviada por el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, el catalán Josep Borrell (74) confirmaría al régimen hasta el 2024, lo cual representaría su consolidación a expensas de las penurias y vicisitudes que vive un pueblo con apenas menos un euro diario, gracias a la corrupción. El “Plan Borrell” no es nada nuevo. Desde su incursión en la política exterior española, cuando Sánchez lo designó como Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación del Gobierno de España entre junio de 2018 y noviembre de 2019, sus primeras declaraciones estuvieron dirigidas a dejar claro que lo conveniente para la democracia venezolana era dejar que Maduro terminara su periodo. Es decir, sin tomar en cuanta, su legitimidad de origen, ejercicio y violaciones los DD.HH. Indudablemente su estrategia busca mantener el “Status Quo” pactado para buscar apoyo financiero a Podemos con Monedero, y hoy salvar la imagen del gobierno de Pedro Sánchez ante lo que sería la extradición del general Carvajal, quien conoce las enaguas e interiores sucios del sanchismo, además de tramas como las de Morodo con PDVSA.

Aunque lo niegue, la decisión del jefe de la diplomacia de la Unión Europea de enviar una misión técnica de observación electoral para los comicios regionales y municipales de Venezuela del 21N otorga credibilidad internacional al régimen de Maduro. El envío de esta misión, a seis semanas de las elecciones, sin tener unas garantías de su transparencia ante el ventajismo oficialista, es la de un “caballo de Troya”. Es un periodo muy breve que no asegura una evaluación integral del proceso. Borrell, entonces, es un caballo de Troya.

Las costuras del “plan Borrell” son confirmadas por unas declaraciones de la eurodiputada portuguesa socialista Isabel Santos, persona muy cercana a José Sócrates, ex primer ministro de Portugal que ha sido acusado de ser el centro de una trama de corrupción en la que habría recibido cantidades multimillonarias del gobierno de Hugo Chávez. Santos ha dicho que “defender los valores democráticos y promover un proceso creíble, inclusivo y transparente” dependerá de las condiciones y términos negociados por Borrell con el CNE. En otras palabras, con el régimen de Nicolás Maduro. Ante tanta inocencia de estas declaraciones, queda solo la complicidad pre- existente entre colaboradores. A estas alturas pareciera una inocentada de Borrell y Santos cuando afirman que el cabello-madurismo busca una salida electoral a una conspiración tramada desde hace 22 años. 

No sabemos de dónde el señor Borrell, con gran experiencia política, puede creer o afirmar que “un informe al finalizar el proceso con una serie de recomendaciones» será aceptado por el régimen. Con ello, Borrell se lavaría las manos como Pilatos y aseguraría el poder a Maduro hasta la elección presidencial del 2024, tal como era su idea al tomar posesión de Ministerio de Relaciones Exteriores Español. Cabe destacar que la Unión Europea no ha reconocido la legitimidad de origen en 2018 del régimen venezolano.

Borrell ha decidido normalizar las relaciones con un régimen señalado de supuestos crímenes de lesa humanidad y de ser una organización criminal trasnacional. Sin embargo, los socialistas europeos deberían tomar en cuenta que la permanencia de Maduro en el poder profundiza la crisis venezolana y la desestabilización de la región, lo cual conlleva a una mayor migración.

El político catalán, como caballo de Troya, busca con la misión electoral europea, tres efectos nocivos al actual proceso de negociaciones: diluir las gestiones de Noruega; romper las sanciones impuestas por la administración estadounidense a la estatal petrolera PDVSA y poner en jaque el reconocimiento internacional a Guaidó. Ante la estrategia de Borrell existe el riesgo de que la UE legitime el fraude electoral en el país, por lo que el presidente interino podría perder el reconocimiento de la comunidad europea. Eso, posiblemente, afectaría la relación con la administración Biden, quien ha dicho que la solución pacífica y democrática para Venezuela se logrará a través de esfuerzos multilaterales.

En conclusión, la misión electoral de la UE le aseguraría a Maduro su permanencia hasta 2024, si concluye en su informe que los comicios del 21N fueron medianamente democráticos. Sobre todo, si resultan electos gobernadores y alcaldes de los partidos del G4. Asimismo, coloca en jaque, casi mate, al interinato. A Guaidó y todos los esfuerzos realizados hasta el momento para salir de la pesadilla chavista. Un caballo de Troya propio del Socialismo del Siglo XXI.

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