ADRIAN

Tamara Adrián aboga por la unidad en la oposición venezolana

La candidata independiente subraya la necesidad de una coalición amplia y pone en tela de juicio las aspiraciones personales frente al bienestar de la nación.

La tensión política en Venezuela se intensifica a medida que se acercan las elecciones primarias. Tamara Adrián, candidata independiente, no se muerde la lengua cuando se trata de señalar lo que, según ella, ha sido un obstáculo significativo para el progreso político en el país: las aspiraciones personales y los intereses partidistas.

“Si hay algo de lo que estoy totalmente convencida es que las aspiraciones personalistas y los intereses partidistas han impedido que un cambio político se concrete en Venezuela”, declaró Adrián. Este tipo de franqueza marca un tono combativo en la preparación para las próximas elecciones.

Tamara Adrián se remonta al 2015, un año en el que, según ella, se produjo un momento de unidad rara entre las facciones opositoras del país. La coalición amplia de ese tiempo, dice, fue instrumental para lograr la victoria de las 3/4 partes de la Asamblea Nacional. Es un pasado que Adrián no solo recuerda con cariño, sino que ve como un modelo para el presente.

“En este momento crucial antes de la Elección Primaria, hago un llamado a entender este reto, y a los integrantes de todos los partidos políticos y de todas las fuerzas vivas de Venezuela, que saben o intuyen la necesidad de esa coalición amplia, que voten por nuestra propuesta”, instó.

Es un llamado a la unidad en un terreno político que a menudo se ha caracterizado por la división. La solidez de Venezuela, argumenta Adrián, debe prevalecer por encima de cualquier aspiración individual.

“Hay que deponer los egos y los intereses individuales, para obtener esa coalición de todos los factores democráticos, con un plan básico de reconstrucción de la democracia, de la institucionalidad, de los servicios públicos, y del tejido económico, social, cultural, educativo y laboral del país”, articuló la candidata independiente.

Tamara Adrián no se limita a la retórica; ella presenta un plan de gobierno conciso, un plan que insinúa no solo la necesidad de cambio, sino también la urgencia de una estrategia cohesiva para implementarlo.

A medida que la elección primaria se acerca, las palabras de Adrián resuenan con una certeza incómoda. En un país marcado por la agitación, la unidad puede ser el catalizador para un renacimiento político, o la falta de ella podría señalar una continuación de las luchas que han definido a Venezuela en los últimos años. El país está en una encrucijada, y el papel que jugarán figuras como Tamara Adrián en la configuración de su futuro aún está por verse.