Borges y el interinato

Julio Borges arremete contra el interinato: «Se ha desintegrado y ha caído en la inercia»


«Pasada la oportunidad de Guaidó y el gobierno interino, entramos en un nuevo capítulo inédito para la lucha por la libertad del país.

Por Ángela Betancourt

Julio Borges, expresidente de la Asamblea Nacional y líder de Primero Justicia, arremetió este lunes contra el partido Voluntad Popular y criticó las actuaciones de Juan Guaidó y Leopoldo López para justificar el llamado al fin del gobierno interino. «Se ha desintegrado y ha caído en la inercia».
En el reciente libro publicado por Editorial Dahbar: “La patria que viene”, Borges contó detalles sobre el 30 de abril de 2019 y calificó la presencia de Guaidó y López en el distribuidor La Carlota -junto a militares que apoyaron la salida de Maduro- como «una acción unilateral de VP»; y condenó «lo que rompió un proceso consensuado con actores de alto nivel del chavismo para sacar a Nicolás Maduro del poder por una vía constitucional».
Borges aseguró que la agenda partidista se profundizó desde 2017, fracturando a la oposición y esto ha generado que Maduro siga en el poder, pese a que tiene el rechazo de más del 70% de los venezolanos.
«En 2022, pasada la oportunidad de Juan Guaidó y el gobierno interino, no habiéndose logrado el objetivo de cambio democrático para Venezuela, entramos en un nuevo capítulo inédito para la lucha por la libertad del país. Debemos comprender por qué, después de construir la coalición internacional de apoyo a un país en dictadura, la dinámica internacional sobre Venezuela se ha debilitado».
Borges en “La patria que viene” también explica que lo que se esperaba de la presidencia interina era que se convirtiera en un movimiento de resistencia democrática y lograra un quiebre interno del chavismo, que permitiera la salida de Maduro. 

En marzo de 2019 diferentes actores de la jerarquía militar y civil del madurismo comenzaron a tender puentes con gobiernos y con individualidades para construir una solución acordada para la crisis. “Varios jerarcas del madurismo me contactaron a mí y a otras personas. Establecimos puentes. Comenzamos a diseñar caminos para que  Nicolás Maduro saliera del poder. En ese momento incorporamos a la tarea a aliados internacionales y a representantes de las distintas fuerzas policiales del país. Ese trabajo fue meticuloso, inclusivo, quirúrgico. Evaluamos las opciones constitucionales y avanzamos en la construcción de un camino institucional y de consenso hacia la democracia”.
A su juicio, esa motivación a lo interno del chavismo era real ya que su principal interés era salir ilesos ante un inminente colapso del régimen. “Querrían salvar su pellejo. Pero, el 30 de abril en la madrugada nos enteramos de la presencia de un grupo reducido de militares en el distribuidor Altamira junto a dos dirigentes de la oposición: Juan Guaidó y Leopoldo López”.
“Lo que puedo decir es que fue una acción unilateral y sorpresiva que desvió el camino que estaban construyendo y dinamitó la opción de liberación que habíamos construido con tanto cuidado y esfuerzo durante esos meses. Porque mientras todos -incluyéndolos a ellos- avanzamos construyendo quirúrgicamente un camino consensuado de cambio con altas probabilidades de éxito, ellos decidieron irse por otros derroteros. Esta acción militar unilateral no estaba prevista, nadie la conocía. Rompió y destruyó todo lo que habíamos construido”.
Para Borges las consecuencias de esos sucesos fueros devastadores para la oposición. Los vínculos se rompieron, la confianza dentro de la oposición con los interlocutores de Maduro y con los aliados internacionales se vio gravemente afectada y aún no ha podido ser reparada.
«Después del 30 de abril todo se desinfló. No hubo más calle, no hubo más ruta. Al 30 de abril le siguió una ola represiva que debilitó a la Asamblea Nacional y en pocos días el gobierno interino tomó la decisión unilateral de lanzarse a la negociación de Barbados. Pasamos de la conspiración a la negociación en menos de 30 días».